Por Virginia Rocchetti

 

La Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario organizó este domingo la primera fiesta del pastelito. Desde las 11 y hasta pasadas las 17, los rosarinos se acercaron para probar las exquisiteces que los productores locales y zonales cocinaron al ritmo del folklore y chamamé.

 

Al ritmo del chamamé en el parque Alem

Este domingo se desarrolló en el parque Alem el primer festival del pastelito organizado por la Municipalidad de Rosario. Cientos de personas se acercaron para probar las comidas locales, bailar al ritmo del chamamé o la zamba y, por supuesto, deleitarse con los mejores productos de la zona. La jornada duró desde las 11 hasta las 17:30 cuando el viento y el frío obligaron a finalizar el evento. En el marco del programa «Rosario de Peñas», la Secretaría de Cultura prevé recorrer toda la ciudad con comidas, bailes y música típica argentina durante los meses de abril, mayo y junio. 

 

Desde las 8 comenzaron a llegar las personas para armar los puestos con deliciosas comidas típicas. Eso fue lo que comentó Analía, una de las productoras de pastelitos, vestida con delantal y gorro y acompañada por otra cocinera del barrio que no dejaba de amasar. Fue ella quién relató que durante todo el día iban a “estar presentes en el puesto que se les fue asignado por la organización” y que “amanecieron muy temprano porque tenían que armar la carpa y el mostrador con la comida antes de que comience a llegar el público”. Con precios muy accesibles, vendían unos deliciosos pasteles de membrillo con granas de colores y no faltaron los de batata con coco y granas celestes. Algún valiente presentó sus pasteles del infaltable dulce de leche argentino.

 

Una mañana de domingo muy ventosa y con un sol que fue asomando de a poco. Sin embargo, nadie estuvo dispuesto a levantar campamento porque los días de lluvia de la semana de mayo, ya habían postergado la jornada. Otra vez no iba a suceder, como afirmaron los locutores al público.

 

A partir de las 11:30 y con un clima un poco más agradable, ya se asomaron los primeros curiosos, en su mayoría vecinos del barrio de Arroyito y Alberdi que llegaron al parque Alem a pasear a sus mascotas, llevar a sus hijos a andar en bici o los más entusiastas que traían reposeras, mates y manteles para comenzar el pic nic. A partir del mediodía, el escenario principal dio comienzo a la fiesta y sus dos locutores, Pilar y Jorge tomaron el micrófono para contar cómo iba a desarrollarse la jornada. Dos escenarios con música en vivo de chamamé y folklore, bailes tradicionales y comida típica argentina para todos los gustos. Desde sandwiches de vacío, torta asada y pasta frola, hasta choripán, achuras y la estrella del día: los pastelitos de todo tipo y color.

 

El cronograma estipulado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario, organizó una grilla para el escenario principal a cargo de los hermanos Pineda, Nahuel Sotelo, Abel Villareal desde Álvarez, grupo Tus Amigos y el cierre de Leo Ledesma y Los Campesinos de la Cumbia. Mientras tanto, en el escenario secundario con la guitarra de Jorge Salcedo de fondo y rodeado de una gran parrilla de asado, costilla y achuras, los fanáticos del folklore ya estaban bailando al son de una zamba. Jóvenes y adultos mayores con pañuelos celestes y blancos y algunos más osados vestidos como el Martín Fierro. 

 

Después de las 12, cuando comenzó el baile a cargo de los grupos de la ciudad y sus alrededores, muchas familias se sentaron a degustar las distintas comidas en las mesas que estaban cerca del escenario mayor. Además, el chamamé de los hermanos Pineda sonaba tan fuerte que nadie pretendía hablar. Los grupos de baile danzaban, los padres e hijos comían o tomaban mates y la banda tocaba a puro ritmo y tradición. Un escenario social muy parecido a los encuentros de los pueblos del interior del país, en dónde los eventos que conmemoran las tradiciones pesan muy fuerte y son más frecuentes de ver en la vía pública. Allí donde son pocos los que escuchan el rap de Wos, el pop de Lali Espósito o el rock de La Renga. 

 

No sólo los puestos de pasteles y comida regional se hicieron presentes, sino los de artesanías de ponchos, elementos de percusión, carteras de cuero y demás ropa típica. Un poco más alejados estaban los artesanos de la Municipalidad que cada fin de semana trabajan en el parque vendiendo sus productos y que aún a las 17 seguían vendiendo con una concurrencia poco acostumbrada a ver.

 

La jornada continuó con mucho viento y grandes nubes hasta las 17:30, momento del cierre de la jornada a cargo de Los Campesinos de la Cumbia y Horacio Pelliza que se escuchaban desde los grandes edificios de la zona. Jornada de baile, festejo, torneos de ajedrez, tradición y panzas repletas de almíbar y dulce que seguramente se repetirá el próximo año. La fiesta del pastelito fue sin dudas hasta su cierre, una jornada de muchas excusas para divertirse, sonreír y comer rico.